La ninfomanía es un buen pretexto para tener sexo desenfrenado sin necesidad de preocuparse por los valores sociales. Un pensamiento que mi bisabuelo desarrolló a partir de una vecina que se “hacía la loca” según opinión de la familia de al lado.
El punto es que hecha la ley, la trampa se intuye y se construye.
Pero hay que notar que eso funciona cuando la ley es respetada, o tan siquiera es considerada. ¿Qué sucede cuando nadie da ni cinco por esa ley. Cuando los mas altos ideales se han convertido en un apuñalamiento por la espalda de todo termino moral y/o justiciero.
Los valores de una sociedad marcan el futuro de las generaciones que despuntan, “la nueva cosecha”, los que recibirán la antorcha de relevo.
Presiento que ellos saben que al paso que vamos, no habrá antorcha, es más, se dificultan la existencia de relevos. No obstante según orden natural ellos estarán allí y nosotros Dios sabe...
Lo primero será, que lo que le entreguemos sea lo que sea en el orden material quedará superado obsoleto, caduco y hasta olvidado en lo que canta un gallo (si quedan gallos…).
Así que mejor nos dedicamos a pensar en elementos más perdurables como un orden moral que ya está descartado o unas premisas sociales en una sociedad que no se respeta ni a si misma.
El regalo de papá siempre se me hizo difícil, quizás porque la industria de los regalos considera menos a los padres que a las madres.
La industria de las herencias parece que va por el mismo camino.
Estamos tan preocupados en sobrevivir que nos olvidamos de la continuidad. Quizás nos hemos vuelto tan soberbios que pensamos sin confesarlo abiertamente que somos el alfa y la omega de los procesos sociales económicos políticos etc. Etc. Que nos rodean.
Nos creeremos semilla?
Alberto.
1/11/10