Cambio Tecnológico, Juguete Ornamental.
Recibí hoy de José María Ciampagna, un estudioso de las costumbres, una pequeña reflexión sobre lo que llamamos Cambio Tecnológico.
Ciertamente aunque su enfoque abarcaba lo general mi reflexión fue sobre un particular. El Cambio Tecnológico en La Educación.
Su reflexión basada en una frase de uno de los grandes de nuestra común historia Hispánica. Francisco de Quevedo, que expresa sobre el cambio:"Nunca mejora su estado quien muda solamente de lugar y no de vida y de costumbres".
Su reflexión basada en una frase de uno de los grandes de nuestra común historia Hispánica. Francisco de Quevedo, que expresa sobre el cambio:"Nunca mejora su estado quien muda solamente de lugar y no de vida y de costumbres".
La cuestión abarca ese criterio nuevo, que quiere encumbrar la educación marcando el rumbo de nuestro futuro hacia el llamado Salto Tecnológico.
Hay una idea generaliza, no por ello veraz, de que el acceso a la tecnología simple y llanamente nos lleva a un estadio de instrucción superior.
La promoción del hombre no se simplifica con el acceso a las nuevas tecnologías. Es mas, se complica, porque la mayor parte de las veces se prestan a una mala utilización, complicación al fin que redunda en detrimento del individuo y de su grupo humano.
Cambiar al individuo de costumbres y vida eso si es difícil y exige todas las luces encendidas.
Es por eso que la cuestión de la educación no es un problema solo de presupuesto de educación.
Es una propuesta a toda la sociedad y sus fuerzas vivas.
Claro está que exige el esfuerzo de mermar a quienes prefieren no formados, para seguir pagando salarios de hambre, o masas mas manejables para lograra propósitos inconfesables.
El negocio de la educación es mucho mas amplio que las aulas o los comedores escolares. Abarca distintos niveles sociales e innumerables intermediarios, muchos de ellos socios en lucrar la falta de educación.
Un estado que diga querer un acceso a la educación igualitaria no puede pensar solo en construir escuelas y mejorar la calidad de los maestros y libros.
Se debe pensar en elevar la calidad de oportunidades, en lo que se encuentra la educación como un factor importante pero no único, y la tecnología como una herramienta significativa pero no definitoria. De otra forma estaremos arando en agua.
Es en ese contexto cuando el llamado cambio tecnológico se convierte en un factor multiplicador y deja de ser un juguete ornamental.
